A Coruña, 29 noviembre 2011 Salón de Actos de la Fundación Paideia Galiza a las 10:15 h.
Seminario-Debate Planificación anticipada de la asistencia médica Historia de valores; Instrucciones previas; Decisiones de representación.
En este momento, en el que se debaten las leyes sobre los procedimientos de actuación ante el final de la vida, resulta necesario abordar cuestiones relacionadas con la toma de decisiones ante posibles situaciones futuras de incapacidad, intentando servir de ayuda o guía sobre cómo proceder antes sucesos que puedan acaecer.
La planificación anticipada de la asistencia médica es una consecuencia del nuevo estilo de la relación clínica. Se trata de que el o los profesionales vayan planificando con el paciente la atención médica, previendo las situaciones futuras y tomando decisiones sobre cómo proceder ante sucesos que pueden acaecer. Se trata, pues, de ver la atención médica como un continuo no ocasional, esporádico o fortuito, sino planificado. La planificación anticipada incluye procedimientos como el Consentimiento Informado, la Historia de valores, los Documentos de instrucciones previas y el nombramiento de Representantes.
La presente Guía es la quinta de la serie de Guías de Ética en la Práctica Médica que viene elaborando la Fundación de Ciencias de la Salud en colaboración con la Fundación de la Organización Médica Colegial. Las cuatro anteriores versaron sobre los siguientes temas: Intimidad, Confidencialidad y Secreto; Ética en Cuidados paliativos; Ética de la Objeción de conciencia; y Ética de los incentivos a profesionales sanitarios.
La crisis económica ha incrementado la sensibilidad general en torno a los problemas financieros y a la ética de las empresas, organizaciones e instituciones, tanto privadas como públicas. El asunto es particularmente crítico en el área de la sanidad, cada vez más atosigada por el incremento de los costes y la escasez de recursos económicos.
La ética de los incentivos profesionales es frecuente tema de debate y polémica. Cuando éste tiene lugar, aparecen pronto dos posturas extremas. Una, los rigoristas tratan de demonizar cualquier tipo de incentivo, considerándolo intrínsecamente perverso. Otra, por el contrario, no se hace cuestión ética de los incentivos y considera que cuantos más, mejor.
El mundo sanitario presenta unas características peculiares que nos obliga a reflexionar sobre los valores que deben imperar en el quehacer diario. Esta reflexión es aún más necesaria en tiempos de crisis, una situación que puede cuestionar algunos de los principios del ámbito socio sanitario.
Las Enfermedades Raras (ER) son aquellas enfermedades con peligro de muerte o de invalidez crónica con una prevalencia menor de 5 casos por cada 10.000 habitantes. Existen de 5.000 a 8.000 ER diferentes, en su mayoría de causa genética.
Además de su elevada mortalidad y morbilidad, las ER son poco conocidas en el ámbito médico, lo que se asocia a un retraso hasta su correcto diagnóstico y en la ausencia de tratamientos específicos. En consecuencia, la investigación en ER resulta un paso inevitablemente necesario para encontrar adecuadas medidas preventivas y soluciones terapéuticas que mejoren la calidad de vida de afectados y familiares.
La noción de ciudadanía ocupa un lugar privilegiado en las reflexiones teóricas y en las realizaciones prácticas. Conquistar la condición de ciudadano ha sido uno de los mayores logros en la historia de la humanidad. ¿Pero qué significa ser ciudadano? ¿El ciudadano nace o se hace? ¿Qué condiciones exige el ejercicio de la ciudadanía? ¿Es posible una educación para la ciudadanía? ¿En qué términos? Son preguntas perennes, pero dotadas de una especial relevancia en la presente situación española.
La compensación económica por objetivos cumplidos es una práctica consolidada en el mundo empresarial. Desde hace algunos años también lo es en el mundo de la sanidad, tanto en la Atención Primaria como en la Atención Especializada. Los resultados parecen a gusto de todas las partes: reducción en costes de hospitalización, en factura de farmacia, en lista de espera… y la percepción de una cantidad económica que empieza a ser significativa para muchos profesionales. Sin embargo no es oro todo lo que reluce, y algunas voces empiezan a cuestionarse si no está en peligro –en algunos casos- la integridad profesional.